¿Cómo podemos ayudarles a que hagan los deberes?

Es muy frecuente que el momento de ponerse a hacer la tarea escolar se convierta en una verdadera batalla entre padres e hijos. Los niños pueden negarse a hacerlos, retrasan la tarea hasta después de ver la TV, se distraen con suma facilidad, se levantan para ir al baño, a beber agua…

Varias son las razones que les llevan a adoptar esta actitud:

–       Cansancio: tras un día de colegio, extraescolares, actividades deportivas, etc., les da demasiada pereza ponerse a realizar los deberes.

–       Falta de atractivo: las tareas escolares son una “obligación” que a la mayoría no les atrae. Prefieren pasar su tiempo en tareas más entretenidas.

–       Dificultad en la realización: si un niño tiene problemas para seguir el ritmo diario de clase, contando con el apoyo del profesor, es fácilmente entendible que suela dejar las tareas “aparcadas” por su falta de destreza para realizarlas por sí mismo.

Sea cual sea la razón que les lleva a no realizar la tarea o a hacerla a regañadientes, el trasfondo es común: falta de hábito de estudio, ausencia de estrategias de aprendizaje bien adquiridas, escaso o nulo esfuerzo, desmotivación… Por ello, es fundamental educar a los niños desde bien pequeños para que pasen algún tiempo realizando tareas relacionadas con labores escolares. Los más pequeños pueden empezar a pintar láminas relacionadas con contenidos que se estén trabajando en el aula, se puede hacer alguna lectura con ellos y hacerles preguntas… En Primaria, pueden aprovecharse situaciones de la vida cotidiana para realizar sencillos ejercicios. P. ej. tras realizar la compra, plantearle al niño si hemos pagado con un billete de 10€ y la compra nos ha costado 8€, ¿cuánto nos devolvió la cajera?…

Se trata, en definitiva, de irles inculcando automotivación, disciplina y desarrollo de técnicas de estudio, aspectos fundamentales para desarrollar actitudes de esfuerzo, satisfacción por la tarea finalizada y, en general, beneficiar su propio bienestar. En este sentido, las tareas escolares contribuyen al desarrollo de la capacidad de aprender a aprender y contribuyen a la creación de personas responsables y autónomas.

Pero, ¿qué podemos hacer?

1)    En primer lugar, no deben hacerse los deberes nada más llegar del colegio o de una actividad extraescolar. Tener una agenda es una herramienta muy útil, ya que permite, no sólo tener un control de qué hay que hacer sino que también contribuye al desarrollo de la responsabilidad.

2)    No debemos saturar a los niños con actividades, sobre todo a los más pequeños. Una rutina diaria sobrecargada que no les permita tener tiempo libre incide negativamente en la actitud hacia los deberes.

3)    Animarles constantemente. Un estado de ánimo bajo, un enfado, un disgusto… son condicionantes negativos para la concentración. Debemos hablar con él para averiguar qué le pasa. Al hablar del tema, se liberará de su estado y le será más fácil concentrarse.

4)    Debemos preguntarles por qué no quieren hacer los deberes. Así averiguaremos si la razón es que le resulta difícil hacerlo o simplemente no quieren hacerlo por pereza.

5)    Intentar buscar aplicación práctica a lo que hacen. La realización diaria de las tareas escolares influye positivamente en el rendimiento del alumnado. No sólo porque el profesorado valorará muy positivamente la actitud, sino también porque permite llevar las asignaturas al día, teniendo menos dificultad para seguir el ritmo de la clase y para preparar los exámenes.

6)    Organización. Normalmente, es conveniente empezar por lo que resulta más complicado, ya que llevará más tiempo. Según van pasando los minutos, nuestra capacidad de atención y concentración va disminuyendo. Por ello, es mejor dejar siempre para el final lo que menos les cueste y para el principio, cuando el cansancio y la desconcentración aún no han aparecido, las tareas más complejas.

7)    Aclararles qué tienen que hacer exactamente. Muchas veces el problema estriba exclusivamente en no saber qué hacer ni cómo hacerlo. Conviene hablar con ellos y que nos expliquen qué van a hacer y cómo van a solucionarlo. Si encuentran alguna traba, siempre podremos explicárselo.

8)    Utilización del refuerzo positivo ante la tarea bien hecha. Una simple alabanza, un “bien hecho, campeón” suelen tener un resultado muy satisfactorio en la autoestima de los niños, ya que contribuyen al bienestar por la tarea bien hecha. No se trata exclusivamente de premiar la perfección, sino más bien el esfuerzo por realizar las tareas. Si se ha esforzado, pero hay un error en la solución, conviene ir razonando con ellos los pasos seguidos, para que se den cuenta por sí mismos de cuál es el origen de esa equivocación.

9)    Favorecer su concentración y atención. Deben procurarse logros a realizar en tiempos cortos, de manera que se puedan cumplir las tareas asignadas. Con ello conseguimos que el niño se dé cuenta de que puede hacer las cosas y estaremos creando hábitos de estudio.

10) Rutinas. Es necesario que la realización de tareas tenga lugar en el mismo sitio y sobre la misma hora. Con ello logramos aumentar la concentración porque el niño sabe que es el momento de la tarea. Al mismo tiempo, estaremos contribuyendo a sentar las bases de unos sólidos hábitos de estudio.

De todas maneras, si somos incapaces de conseguir que nuestros hijos hagan los deberes o si nos falta tiempo para ponernos con ellos, siempre podemos acudir a una buena academia, que contará con un profesional adecuado para cada asignatura.

Precisamente todo esto es lo que tratamos de llevar a cabo en FORPE Centro Educativo S.L. Si quieres recibir más información, no dudes en pasar a visitarnos por Viaducto Marquina 7, bajo (Oviedo), llámanos al 984 84 22 40 / 684 63 83 97 o escríbenos a info@aulafuturaformacion.com.

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